- Equipo Joykoo
- Guías de compra
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Le compraste el triciclo con toda la ilusión, lo subiste, y ahí está: sentado, con los pies quietos, esperando que tú lo empujes. Y tú pensando si hiciste mal la compra o si algo pasa. Casi siempre no es ninguna de las dos. Vamos a revisar lo que sí se puede revisar.
1. ¿Alcanza los pedales de verdad?
Es la causa número uno y la más fácil de descartar, y casi nadie la revisa bien. Súbelo y míralo desde un lado: cuando el pedal está en el punto más lejano, ¿su pie sigue apoyado completo? Si el talón se le despega y solo alcanza con la puntita, no es que no quiera pedalear: físicamente no puede y va a dejar de intentarlo.
- Ajusta el asiento si el modelo lo permite. Muchos triciclos lo traen y nadie lo mueve.
- Revisa el zapato. Suena tonto: con sandalia o con calcetín resbala y no empuja. Con tenis, otra cosa.
- Compara con la ficha. Si el modelo dice de 2 a 4 o de 1 a 6 y tu hijo va apenas entrando al rango, puede que le quede grande todavía. No está mal el niño: le falta tiempo.
2. ¿El piso está en contra?
Esto se subestima muchísimo. Pedalear en pasto, en tierra o en un piso con desnivel es un trabajo enorme para un niño de 3 años. Él empuja, no pasa nada, y concluye que "no se puede".
Prueba en piso liso y plano: la cochera, el pasillo, el estacionamiento. Es muy común que el niño que "no pedalea" en el parque pedalee de inmediato en el cemento de su casa. No cambió el niño: cambió la fricción.
3. ¿Le da miedo?
También es observable, no hay que adivinar. Fíjate en qué hace con las manos: si va agarrado del volante con los nudillos blancos y el cuerpo tieso, está ocupado en no caerse. Nadie pedalea mientras tiene miedo.
- Bájale la velocidad al asunto. Que primero solo se siente y se acostumbre, sin que nadie lo empuje ni le pida nada.
- No lo empujes por sorpresa. Es la forma más rápida de que no se quiera volver a subir. Si vas a mover, avísale.
- Si el modelo trae bastón para el papá, úsalo al principio. Cuando él no tiene que controlar la dirección, le sobra cabeza para los pies.
4. ¿Está aprendiendo, o le estás pidiendo dos cosas a la vez?
Pedalear y dirigir al mismo tiempo son dos trabajos. Si le pides los dos de golpe, se le cae uno, y casi siempre se le caen los pies. Por eso los híbridos con bastón dirigible funcionan tan bien de entrada: tú diriges, él solo pone los pies. Cuando eso ya le sale sin pensar, le sueltas el volante.
5. ¿Le estás echando porras o presión?
Aquí sé honesto contigo. Si cada vez que se sube hay tres adultos gritándole "¡dale, dale, pedalea!", eso dejó de ser juego y se volvió examen. Y a los exámenes uno no se quiere subir.
El truco que sí funciona: déjalo ahí y vete a hacer otra cosa. Muchísimos niños pedalean por primera vez cuando nadie los está viendo.
Lo que no hay que hacer
No lo cambies de juguete a la primera semana. Y no lo compares con el primo que pedaleó a los dos. Cada niño trae su tiempo, y la única prisa aquí es la tuya.
Si después de revisar los cinco puntos sigue sin pedalear, la respuesta más probable es la más simple: todavía no le toca. Guárdalo un mes y vuelve a intentar. Suele bastar.
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